Big Stretch Reminder: Tomate un descanso

Posted in Software with tags , on 17/06/2010 by Rui

Big Stretch Reminder es una utilidad para Windows que sirve para aquellos que pasan mucho tiempo en la computadora y deciden (como debe ser) que cada tanto hay que tomarse un pequeño descanso para que los dedos se sientan más tranquilos o para elongar un poco (?)

Lo que me llamó la atención del programa en sí es lo centrado que está en su tarea, siempre busqué una aplicación que cada X tiempo hiciera sonar una alarma y en la mayoría de los casos lo que encontré fueron otros software para menesteres similares pero siempre llenos de otras funciones en extremo inútiles.

Éste resulta muy sencillo de usar, rápido y cómodo (eso sonó como lo que dicen los actores de los programas donde venden máquinas para tonificar el abdomen).

Características

  • Puede minimizarse en la traybar.
  • Ligero, solo me consume 12 MB en las tareas.
  • Es gratuito.
  • No está en español, solo en inglés.
  • Puede incluirse microbreaks, una suerte de temporizador.
Descargar programa: Big Stretch Reminder (314KB)
Página web del autor

En una nota aparte, esta clase de programas los uso para elongar un poco cada dos horas y comer algo. Aunque normalmente no puedo pasar más de media hora sentado sin tener que levantarme a hacer lo que sea, por un breve período de tiempo, me sirve como recordatorio.

Con imaginación uno puede usarlo como una herramienta de productividad muy interesante.

Persons Unknown (Serie de TV)

Posted in Series with tags , , on 12/06/2010 by Rui

Muchos no habrán ni escuchado nombrar esta serie y es que todavía no tuvo mucha repercusión ya que se estrenó la semana pasada, por lo que cuenta con un solo episodio.

Persons Unknown es una serie de drama y misterio norteamericana de la cadena NBC, que muchos pueden criticar principalmente por lo parecido que tiene con Lost (esto no merece bold ni por motivos de SEO). Y es que quizás, como ese estúpido show revolucionó al mundo, todo aquel en el que secuestren personas es lo mismo.

La trama, como ya habrán podido adivinar, viene por el lado de un grupo de personas que fueron secuestradas y colocadas en un extraño hotel, en un pueblo del que no se puede salir, lleno de cámaras por todos lados, y obviamente, desierto.

Alguien los observa todo el tiempo

Más que eso no se puede decir, todo lo que se puede ver es un poco de la historia de cada uno de los que están atrapados en ese lugar. Y se nos muestra, con mucha precisión, una atmósfera de misterio como el hecho de que en el hotel haya un encargado que lo atiende en su turno nocturno, que no tiene la más mínima idea de nada, pero de igual forma desempeña su trabajo. También están los que manejan el restaurante chino cuyo trabajo, al parecer, es dar de comer a estos personajes tan variados, pero tampoco saben, o no quieren decir nada sobre lo que sucede.

'Dudar de los otros' es una cuestión que le añade cierta tensión al ambiente de la serie

Claro, dije que estaba desierto, por el solo hecho de que en un capítulo no se lo explora por completo. Estaría de más aclarar que es seguro que haya muchas más personas por ahí.

Una serie llena de dudas, misterios y que por el momento, promete mucho pero a su vez no se puede decir casi nada. Puede salir algo bueno, pero pueden arruinarlo. Hay que ver como evoluciona.

Para más información de la serie…

Espoiler | Siete personajes en busca de un autor
Wikipedia.org | Persons Unknown

El hombre que compraba todo lo que veía

Posted in Historias with tags on 11/06/2010 by Rui

Dicen las voces del barrio de Barracas que hay una persona muy particular. Vestido con un traje de etiqueta viejo y gastado, casi tornado gris por la fuerza que el tiempo impuso sobre el, con parches de todo tipo de telas que recubren agujeros en el mismo antiguo atavío, cruza las calles cargando sobre su espalda un pequeño carro de madera, lleno de objetos de todo tipo. Incluso trajes de mejor porte que aquel que llevaba.

Tuve la suerte de encontrármelo un día, mientras lo vi comprando dos docenas de churros en la parada del colectivo. Lo reconocí inmediatamente, pues personas con un carro no solían subir al colectivo con demasiada frecuencia. Me acerqué a el con intenciones de hablar, y fingí comprar unos vigilantes para entrar en confianza.

—Buenos días —le dije con total naturalidad, sacando el dinero correspondiente para pagar por lo que había comprado.
—Qué tal —me respondió sin siquiera echarme una mirada.

Quizás mi siguiente afirmación no fue de lo más acertada para romper el hielo, pero…

—Me imagino que le gustan mucho los churros.
—No, honestamente no hay nada que deteste más —respondió con una notoria cara de repulsión, mientras el vendedor ambulante lo miraba de reojo, como todo aquel que vende facturas.

Mi colectivo aún no llegaba, por lo que decidí profundizar en la conversación.

—Entonces, ¿Por qué los compró?

Le pregunté eso de alguna manera sabiendo su respuesta. Era el hombre que compraba todo lo que veía, así que resultaba un poco estrafalario.

—Yo compro todo lo que veo a la venta. —respondió señalando con la mirada el cartel en la canasta del vendedor.

Decía “Compre sus churros aquí, promoción por dos docenas”. En principio me pregunté: ¿quién compra veinticuatro churros? Es decir, uno está bien, dos también, tres ya es vicio. Tantos no sirven para nada.

—Entonces usted es el famoso Bertoni. ¿Podría preguntarle algo?

El hombre se alejó hasta un heladero que pasaba ofreciendo tres bombones helados por cuatro pesos. Hacía un frío de locos, pero Bertoni nunca fallaba en su misión.

—Dígame —contestó revisando su bolsillo, que parecía una fuente inagotable de dinero.

La bolsa de churros reposaba ahora en una pila de cientos de cosas en el carro del hombre, el dulce de leche se deslizaba con cautela fuera de la bolsa de papel madera, obedeciendo a la gravedad.

—¿Por qué hace esto?

Un silencio atropellado por el sonido del viento y el movimiento de una pequeña sombrilla en el carrito del heladero se instaló en el ambiente. Bertoni detuvo la búsqueda de la plata para pagar lo que debía, y me devolvió una mirada llena de angustia.

—Yo no quiero. Nada de esto. Pero, cuando era chico, mi madre me llevó al quiosco de la vuelta de mi casa. Me dio cinco pesos y me dijo que yo podía comprar lo que quería. Se quedó afuera. Salí del lugar contento, después de haber comprado una bolsa enorme de caramelos. Ella no estaba. No volví a verla, nunca más.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Entonces, pagó los helados y siguió caminando junto con su carro de madera. Se detuvo metros más adelante, en el anuncio de un negocio que vendía tarjetas de teléfono.

No supe más de el, mi colectivo llegó y seguí con mi camino.

Ya cambié la contraseña

Posted in Blog, Random on 09/06/2010 by Rui

Ahora puedo actualizar más seguido*. La otra tenía tantos números que a los dos días me la olvidaba y tenía que cambiarla.

Cuidado, crackers, cuidado.

* La frase “Ahora puedo actualizar más seguido” no implica actualizaciones pertinentes sino la posibilidad de.

Facebook y esas páginas del demonio

Posted in Desvaríos sin convicción with tags , , on 13/05/2010 by Rui

Como usuario activo de la interneps (pero no de mi blog) me gusta conocer sobre diferentes redes sociales y como funcionan. Lamentablemente, también suelo echarle una miradita a Facebook, que resulta ser una de las que más odio y que innecesariamente se volvió una necesidad para muchos. En los últimos años se transformó en el refugio de los adolescentes de entre 12 y 16 años (los que huyeron de Fotolog en busca de algo que les permita expandir sus horizontes lujuriosos y narcisistas, por más pretencioso que suene) que ahora tienen la reprobable costumbre de crear y hacer uso de las terribles páginas.

¿Qué son las páginas? Unas cosas raras cuyo contenido suele explicarse en su título, cosas como “Yo también quemaba sapos cuando era chico”, “Todos tenemos un amigo pirómano” o “A que junto más de 5000 personas que piensan que los de Independiente son amargos”. Las personas se sienten identificadas porque así funciona el mundo (mal, espero) y demuestran su apreciación por tal afirmación para que todos entren a su muro y digan “No, no, mirá que loco, este tipo me comprende”.

El quid de la cuestión es básicamente… ¿A quién le importa todo esto? Sé que por el mero hecho de ser una red social no importa nada, es más, podemos poner como pauta el nihilismo y decir que nada en la vida importa (perdón, son los colores de este layout). Pero estoy seguro que hay un rincón llamado “Cosas que importan menos” y ahí entran los cinco mil personajes que piensan que los del rojo somos son amargos. ¿Qué necesidad, che? Hace unos años todos nos quejabamos de Fotolog porque en el fondo somos cascarrabias y nos enojamos de lo que hace la gente diferente (o igual en muchos casos).

Asumo que este comportamiento es una forma de que todos se ahorren tiempo. ¿Es más fácil definir nuestra personalidad con pequeños “Me gusta”? Sí, claro que sí. ¿Es efectivo? No. Transforma a la gente en robots. Yo paso de que un par de frases me definan como lo que soy.

Pero bueno, al mal tiempo buena cara. A ver si encuentro alguna página sobre odiar Facebook, para poner “Me gusta” y explorar el mundo de posibilidades que esa contradicción de principios causa sobre mi persona. Quizás hasta pueda transformarme en algún tipo de emperador, vamos a ver que pasa.

TL;DR vamo’ Rojo.

Sigo vivo, Warren, sigo vivo…

Posted in Blog on 18/04/2010 by Rui

Perro maravilloso

Lo que pasa es que no tengo imaginación para escribir ni ganas de esforzarme, cosa que por lo general no hago. Stay tuned.

La gunblade que taladra el cielo

Posted in Videojuegos with tags , on 07/04/2010 by Rui

Cuando era chico me sentí realizado por vencer a Seifer de un solo golpe al final del primer CD de Final Fantasy VIII. Hoy subí un peldaño en la escala de awesomeness y eliminé a Edea de la misma forma pero siendo probablemente diez veces más fuerte.

Ya está, se acabó, ahora la vida no tiene sentido (?)

Pueden ver el magnífico video después de estos breves comerciales.

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