Caminando
Sólo podía escuchar mis pasos, una y otra vez, como un goteo constante, como el ruido de un reloj sin parar. Hacia arriba no veía un final, hacia abajo no podía saber cuanto había recorrido, o incluso, si realmente había avanzado.
De vez en cuando me detenía para tomar aire y descansar mis piernas. Aunque honestamente, nunca noté que estuvieran cansadas.
¿Dónde estoy?
¿Qué es esta escalera interminable?
¿A dónde voy?
Bueno, no es que tampoco esto sea muy distinto a la vida.
Seguí caminando.